Para lo único que sirvió el encuentro fue para refrendar que el equipo colchonero depende, en un 80 por ciento de los casos, del día que tenga su capitán, Fernando Torres, y de que a él se sumen jugadores como Maxi, que parece llegar en buena forma al tramo final de Liga tras superar una grave lesión de rodilla. Además, el `Niño´ salvó sus cuentas pendientes desde el punto de penalti, así que `miel sobre hojuelas´.
Fue lo único que se pudo salvar, pese a que algunos futbolistas, como Jurado, han salido a la palestra en los últimos días para asegurar que los tres puntos de Tarragona dejan en el olvido la estrepitosa derrota ante el Barcelona. Lo siento mucho, pero a mí no se me ha olvidado, y lo peor de todo es que pese a que la UEFA parece estar más cerca, afronto las dos últimas jornadas con desazón y desilusión, sin ganas y sin confianza en este equipo. Jugadores, técnicos y directiva se lo han ganado con sus desvergüenzas.
Y para colmo, ahora toca parón liguero. Seguramente, los responsables de la Federación Española de Fútbol elaboran cada año el calendario un sábado por la noche, apostados en la barra de un bar y con un combinado en la mano. Si no, no se entiende que la Liga se detenga cuando sólo restan dos jornadas para la conclusión. Grandes rivales de la Selección como Letonia y Liechtenstein merecen este esfuerzo… Un ridículo más en el haber de Villar.

