24 febrero 2009

El Oporto, un ‘kit kat’ en el ‘Tourmalet’ liguero

El Atlético de Madrid cambia el ‘chip’ del ‘Tourmalet’ en el que está inmerso en la competición liguera para centrarse en el torneo que más ilusiona a plantilla, cuerpo técnico y afición: la Champions League. La eliminatoria de octavos de final ante el Oporto se presenta como un fascinante ‘kit kat’ para seguir soñando en el máximo campeonato continental y para adquirir una confianza que se está diluyendo en la Liga a tenor de los malos resultados cosechados en el primer mes y medio de 2009.

El duelo a doble partido ante el cuadro luso es toda una cronoescalada para los colchoneros. Continuando con los símiles ciclistas, el desnivel de las rampas de este puerto no es que sean muy pronunciadas, no se trata de una dificultad de máxima exigencia, pero sí requiere cierta regularidad en la cadencia del pedaleo para evitar sorpresas desagradables.

En teoría, el Oporto es un rival asequible para el Atlético, pese a tratarse del líder de la liga portuguesa, de menor nivel y competitividad que la española. El hecho de tratarse de una eliminatoria puede ser incluso beneficioso para los pupilos de Abel, que se ahogan en el torneo de la regularidad pero que son capaces de todo en una ronda a ida y vuelta. Eso sí, los colchoneros deberán saldar el choque de este martes en el Calderón con una victoria y con su portería imbatida para visitar con tranquilidad y las opciones de clasificación intactas el feudo luso.

Esperemos que con la magia y los focos deslumbrantes de la Champions, el Atleti deje atrás su preocupante caminar liguero y vuelva a mostrar su mejor cara, algo que ya ha hecho en la Copa de Europa, sobre todo en los dos partidos frente al Liverpool. También espero que la cargadísima agenda laboral que sufro en estos días –el miércoles me marcho a la Copa de España de fútbol sala, a Granada- no me impida acudir al Calderón y pueda disfrutrar de un triunfo rojiblanco en la Champions.

22 febrero 2009

No hay más cera que la que arde

Sin solución. El Atlético de Madrid parece no tener salida a la situación que vive desde que comenzó este fatídico 2009. Los rojiblancos cayeron ante el Sevilla (1-0) con un tanto de Jesús Navas a falta de tres minutos para la conclusión del choque, que dejó a los de Abel sin tiempo de reacción. Esta derrota deja muy ‘tocado’ al equipo de la ribera del Manzanares, que se aleja a ocho puntos de la tercera plaza y que este domingo podría situarse fuera de los puestos de acceso a competiciones europeas.

Desde luego, no fue el arranque soñado en la escalada al ‘Tourmalet’. Sin síntomas de ‘pájaras’, con sensaciones para ser razonablemente optimistas y con una cadencia de pedaleo aceptable, el Atlético comenzó el primer tramo de subida. El partido fue de todo menos bonito, y comenzó con el tremendo susto de la pérdida de conocimiento de Perea tras un brutal choque, cabeza con cabeza, con Romaric. El terrible impacto hizo que el colombiano cayera fulminado al terreno de juego, ante la alarma de sus compañeros, que enseguida pidieron la entrada de las asistencias médicas.

Afortunadamente, todo quedó en anécdota, aunque el lateral rojiblanco, una vez recobró el sentido, fue sustituido y trasladado a un centro hospitalario, con el fin de someterse a distintas pruebas para descartar cualquier tipo de dolencia. Seitaridis suplió a Perea y el encuentro se reanudó, para que los dos equipos dieran rienda suelta a un fútbol picapedrero, repleto de balonazos sin ton ni son e imprecisiones, que deslucieron, muy mucho, la contienda.

Como era previsible, el Atlético mostró mayor solidez en la zona defensiva. Abel potenció el centro del campo dando entrada de inicio a Antonio López por la izquierda y a Maniche como enganche, por detrás de Forlán, que ejercía de solitario punta, mientras Maxi y Agüero presenciaban el choque desde el banquillo. El técnico toledano no quería que su equipo no estuviera a la altura de un compromiso tan importante, y lo cierto es que, a nivel defensivo, el Atleti mostró una mejoría muy ostensible, con Pablo como jefe de operaciones.

Sin embargo, donde no se atisba mejoría es en el centro del campo. La falta de un organizador es una auténtica lacra para una escuadra incapaz de sacar el balón de otra forma que no sea rifándolo. No hay nadie que ponga un poco de orden en el eje del terreno de juego, que dé un poco de tranquilidad o marque los tempos, y eso va en detrimento del juego de ataque, sobre todo en noches como la de hoy, en la que ni Simao ni Forlán estuvieron acertados.

Los mejores minutos del Atlético coincidieron con la salida del Kun Agüero en los últimos 20 minutos. El argentino revolucionó el partido desde el mismo instante en que pisó el césped, y con su concurso, los rojiblancos ganaron enteros para llevarse los tres puntos. Maxi rozó el 0-1 en un violento disparo de falta que obligó a que Palop se luciera en la estirada, pero el efecto Agüero fue como la espuma de la cerveza, y tan sólo duró diez minutos.

El duelo parecía abocado al reparto de puntos, hasta que Fazio envió un pase al hueco que recogió Navas en la frontal, en uno de los escasos desajustes de los centrales colchoneros, para batir a Leo Franco en su salida y establecer el definitivo 1-0. El Atlético, afectado por el ‘mazazo’, ni supo ni tuvo tiempo para reaccionar, y saldó su primer tramo de ‘Tourmalet’ con una derrota que, a mi entender, le deja con pie y medio fuera de la Champions. Ya lo expliqué en la previa del encuentro: este partido era vital para la confianza de la plantilla, para creer en sus posibilidades.

Y el choque en el Pizjuán ha demostrado que el Atleti no tiene más, que no hay más cera que la que arde. Con el paso de los meses y el desgaste de la competición, sus carencias han ido imponiéndose a sus escasas virtudes, y ni el trabajo encomiable de Abel en sus tres primeras semanas al frente del barco ha servido para que los rojiblancos levanten cabeza.

Lo único positivo de todo esto es que los jugadores no tendrán apenas tiempo para lamentarse. El Oporto visita este martes el Calderón en el choque de ida de los octavos de final de la Champions. Las sensaciones no son buenas, el equipo llega ‘tocado’ a la cita, pero en la máxima competición continental es donde el Atlético ha mostrado su mejor cara esta temporada. Esperemos que el efecto Champions siga vigente y sea capaz de levantar el ánimo y el fútbol de un equipo que, ahora sí, pone ganas y actitud, pero cuya capacidad no llega para batir a sus teóricos rivales en la clasificación.

21 febrero 2009

El tramo clave del ‘Tourmalet’

Dicen que cuando un ciclista asciende un puerto de categoría especial, los primeros kilómetros de subida resultan fundamentales. De las sensaciones que tenga, de su cadencia de pedaleo, dependerá, en gran medida, su rendimiento durante la larga y tortuosa escalada hacia la cima. Si no surgen problemas, la confianza se refuerza y las posibilidades de éxito también. Pero si, por el contrario, las piernas no funcionan, la moral acaba mermándose y lo normal es que este proceso desencadene una ‘pájara’ monumental, con consecuencias muy perjudiciales para la clasificación general.

El Atlético de Madrid es ese ciclista que encara el primer tramo de ascensión al ‘Tourmalet’. La visita al estadio Ramón Sánchez Pizjuán se antoja, por tanto, clave para los rojiblancos, para adquirir confianza de cara a los próximos compromisos y para dar un paso hacia adelante en su objetivo de lograr el ‘billete’ a la próxima edición de la Champions League.

El encuentro de esta noche (22:00 h., La Sexta) mostrará, en gran medida, las opciones de los de Abel Resino de alcanzar la meta al final de temporada, teniendo en cuenta que los hispalenses ocupan la tercera plaza, el puesto deseado por los colchoneros, ya que esta temporada otorga el pase directo a la fase de grupos, sin necesidad de tener que disputar una eliminatoria previa.

En caso de alzarse con los tres puntos, el Atlético se metería en la ‘pomada’, puesto que el Sevilla sólo le aventajaría en dos puntos, y tendría opciones de acabar la jornada entre los cuatro primeros. Además, los rojiblancos deben ganar por dos goles de renta si quieren decantar a su favor el ‘goal average’ particular, ahora en poder del conjunto de Manolo Jiménez, merced al 0-1 del partido celebrado en el Vicente Calderón.

Con todos estos datos sobre la mesa, el duelo se presenta apasionante. El equipo de Abel está obligado a llevarse el triunfo para no comenzar con mal pie una ascensión sumamente compleja y para reforzar una moral minada por los acontecimientos de principios de año. Veremos si la filosofía de Abel ha terminado de calar en la plantilla o si esa evolución se limita a mínimos detalles de cambio, como ha ocurrido en los dos primeros choques de la ‘era Resino’. La única duda del técnico toledano es la presencia del Kun Agüero, “cansado física y mentalmente” –según desveló Abel- tras el nacimiento de su primer hijo.

El Atlético tratará de repetir en Sevilla el 1-2 con el que saldó su enfrentamiento de la pasada campaña, en la que fue su única victoria en el Sánchez Pizjuán en las diez últimas visitas, en las que, eso sí, logró puntuar en otras cinco ocasiones. La importancia del compromiso insta al conjunto colchonero a arrancar el triunfo.

Apuesto por un 0-2. ¿Qué resultado creéis que se dará esta noche en el feudo sevillista?

19 febrero 2009

Por un Atleti a lo Contador

Llega el ‘Tourmalet’. Y el Atlético no puede fallar. Si hiciéramos un símil ciclista, se podría decir que el conjunto rojiblanco fue, en la ‘ascensión’ de la primera vuelta, todo un Alejandro Valverde. Me explico: el eterno aspirante, con calidad y talento para más, que destaca en las etapas llanas, en las competiciones menores, en las etapas de un día, pero que se hunde en grandes citas al carecer de la regularidad que este tipo de campeonatos exige.

Por eso, el Atlético necesita convertirse en un Alberto Contador en la otra cara del ‘Tourmalet’, la que toca en esta segunda vuelta. Es decir, un experto en la alta montaña, el típico escalador combativo y competitivo, que no se arruga antes las dificultades y que, casi siempre, sentencia sus triunfos con una autoridad aplastante. De ello dependerá que el conjunto de Abel Resino se mantenga vivo en la Liga y en la Champions o, por el contrario, diga adiós a la temporada con más de dos meses de competición aún por delante.

Mejorar los números de la primera vuelta en esta fase del campeonato es tarea sencilla. Hagamos memoria. Los rojiblancos cayeron en casa ante el Sevilla (0-1), fueron ridiculizados en el Camp Nou ante el Barça (6-1) y en el Calderón ante el eterno rival (1-2), encajando, por segundo año consecutivo, un gol a los 30 segundos de juego; y dejaron escapar una victoria cantada en Villarreal en un partido de ida y vuelta (del 0-2 se pasó al 4-2 al inicio de la segunda parte, pero el Atleti remontó de forma espectacular en los últimos minutos para salvar un punto).

Un punto de 12 posibles es un balance intolerable para el Atlético de Madrid, que, en caso de repetirse, se convertiría en insostenible. Es cierto que los colchoneros fueron capaces de remontar el vuelo entre octubre y diciembre, durante las ‘etapas llanas’, pero un nuevo tropiezo en la misma piedra podría acarrear consecuencias de complicada o imposible solución.

Ahora, esta ‘cara’ del ‘Tourmalet’ consta de cinco pasos intermedios –incluida la eliminatoria de Champions frente al Oporto-, en lugar de los cuatro de la primera vuelta. El Atleti se juega su futuro en el próximo mes. El equipo encara este tramo con dudas después del pésimo arranque de 2009 y la destitución de Javier Aguirre, pero, quizás, todas esas adversidades supongan una causa de motivación en una plantilla que necesita incrementar su confianza a marchas forzadas. Y una escalada a lo Contador sería el mejor aliciente de cara a conseguir los objetivos mínimos planteados para la presente campaña.

17 febrero 2009

Las medias verdades de Torres

Todavía con la resaca amarga del empate del domingo ante el Getafe, y sin muchas ganas –de momento- de ahondar en los porqués de lo que le ocurre al Atlético de Madrid, hoy me he detenido a leer unas declaraciones de Fernando Torres que recoge la web del diario Marca, en las que ‘El Niño’ asegura que si se hubiera quedado en España, y por ende en el conjunto rojiblanco, nunca hubiera progresado tanto como lo ha hecho en el Reino Unido, donde ya es considerado uno de los 50 mejores jugadores de la historia del Liverpool.

Todos sabemos que el delantero fuenlabreño estuvo por debajo de su capacidad en el Atlético, que tenía que pelearse con el mundo para recibir un balón, que las jugadas de sus goles se las tenía que fabricar él solito, que era el único futbolista durante su larga etapa en el club capaz de desnivelar un partido. De eso todos somos conscientes. Lo que no creo, y por eso califico las palabras de Torres como medias verdades, es que ‘El Niño’ nunca hubiera podido mostrar su verdadero potencial en el cuadro colchonero, de no ser porque la directiva rodeó al delantero internacional de zoquetes y patanes. Una situación que, al final, superado por la impotencia y la desesperación, le obligó a forzar su salida.

Otro gallo hubiera cantado si el Atleti fuera el Atleti de verdad y hubiese fichado a jugadores como los que el equipo de Benítez tiene en nómina, en lugar de los Javi Morenos, Sosas, Novos, Ibagazas, Nikolaidis, Nanos y demás patraña indigna de este club que desfiló por el Calderón. Eso no es óbice para que me quite el sombrero con la temporada y media de Torres en Inglaterra, sus 24 goles en la campaña de debut, el gol en la final de la Eurocopa que dio el título a España y el excepcional arranque en el presente ejercicio, pese a sus continuas lesiones musculares.

Personalmente, la trayectoria de ‘El Niño’ es un motivo de orgullo por su condición de atlético, pero me queda la duda razonable de si, en otras condiciones, con una plantilla de calidad y con una directiva distinta, Torres hubiera sido capaz de ofrecer el espectacular rendimiento que está registrando en el Liverpool.

Ahora es vuestro turno: ¿Creéis que en las circunstancias citadas anteriormente ’El Niño’ podría haber sido el emblema de un Atlético campeón?

16 febrero 2009

Problemas de difícil solución

Ya sabemos que Abel no es un santo con don para obrar milagros. Tras el repaso rojiblanco en Huelva, el Atlético volvió a su realidad en el partido ante el Getafe, en el que evidenció los problemas defensivos y de calidad de siempre, y desperdició la oportunidad de encarar el ‘Tourmalet’ aupado a posiciones de acceso a la Champions League. Los rojiblancos cedieron un empate ante el cuadro azulón, en un partido que pudieron ganar y que, al final, también pudieron perder.

El equipo de la ribera del Manzanares volvió a mostrar detalles de lo que quiere el técnico toledano: defensa adelantada, presión en campo contrario y robos efectivos para montar peligrosos contragolpes. Un planteamiento que sólo se cumplió en el segundo acto, tras un arranque titubeante de los locales, que a punto estuvo de costarles un par de goles del Getafe en el primer tiempo, primero en un cabezazo de Albín al larguero y después en un mano a mano de Uche con Leo Franco que el guardameta argentino salvó de manera providencial.

El conjunto rojiblanco trataba de manejar la pelota con criterio, pero, una vez más, dejó a la luz sus carencias en el mediocentro y la falta de un jugador capaz de echarse a la espalda la responsabilidad de distribuir el juego. Así, el Atlético, ante la inexistencia de recursos, abusó de los pases en largo desde la defensa a los delanteros. El Kun y Forlán se peleaban con el mundo en busca del balón, hasta que el uruguayo recibió un buen envío en largo de Seitaridis –lo único potable que hizo el griego en todo el encuentro, amén de su enésimo penalti- y empalmó un potente disparo que Jacobo no pudo detener.

El 1-0 dio alas a los colchoneros y hundió a los de Víctor Muñoz, que en la segunda parte sufrieron el acoso de los locales, volcados sobre la meta getafense en busca de ampliar distancias. Los ‘cuatro fantásticos’ combinaban con brillantez, pero las ocasiones se perdían, unas veces por falta de acierto y otras por las excelentes intervenciones de Jacobo.

Hasta que llegó la jugada clave del encuentro. Forlán montó un contragolpe y dejó el esférico en bandeja a Maniche, que con tiempo para pensar cómo superar a Jacobo en el uno contra uno, acabó eligiendo la peor opción y terminó mandando el balón a la grada. Del posible 2-0 se pudo pasar al 1-2. Porque a partir de ahí, a Abel le crecieron los enanos. Primero tras la obligada sustitución de Pablo –enorme el manchego, vuelvo a repetir que tiene que ser titular por decreto-, que ofreció la reválida a Heitinga, prueba que, como ya es costumbre, el holandés no supo ni quiso aprovechar.

Con la salida del ‘tulipán’ al césped, el Atleti recuperó el circo en defensa que no hizo acto de presencia en Huelva, y demostró que sus problemas no sólo radican en una mala dirección desde el banquillo durante la etapa de Aguirre, sino que se deben, principalmente, a una falta absoluta y preocupante de calidad en una plantilla cortísima. Abel podrá trabajar la táctica, la estrategia, la presión, la motivación de los jugadores, su ambición como grupo, pero no dispone de una varita mágica para dotar de talento a hombres que no lo tienen, como Pernía, Seitaridis o el ya citado Heitinga. La presencia de estos y otros personajes en el Atlético es un ‘expediente X’ responsabilidad de la directiva, que es quien ficha a este tipo de patanes.

Toda esta parrafada viene a colación del absurdo penalti cometido por Seitaridis –con la colaboración de Pablo, que, todo sea dicho, no quería, oiga- que dio el ‘chance’ al Getafe de nivelar la contienda. Menos mal que Albín pensó que estaba jugando al rugby en lugar de al fútbol, y su lanzamiento se marchó muy alto. Sin embargo, el uruguayo enmendó su error poco después, ya en el tramo final del duelo. Heitinga hizo difícil lo fácil al intentar despejar un balón dentro del área rojiblanca, regaló la pelota a un contrario y la jugada acabó con el tanto de Albín que supuso el definitivo 1-1.

El Atlético de Madrid, con más corazón que cabeza, intentó marcar el tanto de la victoria en los minutos finales, pero no lo consiguió y dejó escapar una ocasión pintiparada para llegar a la ascensión al ‘Tourmalet’ situado entre los cuatro primeros y con la confianza en alza. El choque ante el Getafe ha dejado al Atlético ‘tocado’, sexto en la tabla y con la sensación en el ambiente de que los males de este equipo no se ceñían, exclusivamente a la figura de Javier Aguirre.

El Atlético tiene un serio problema de calidad en la plantilla, sobre todo en la zona defensiva, que Abel deberá resolver -no sé cómo- para que los colchoneros den el ‘do de pecho’ en las citas inminentes ante los ‘grandes’ y en la eliminatoria de Champions ante el Oporto.

Manifestación contra la directiva en la Puerta 0
No quiero olvidarme de la concentración pacífica que, alrededor de 300 personas -no soy muy bueno para calcular a ojo-, llevaron a cabo una hora antes del encuentro frente a la Puerto 0 del estadio Vicente Calderón, para exigir la marcha de Miguel Ángel Gil y Enrique Cerezo por su pésima gestión al frente del club. La Policía, tan intolerante como siempre, impidió que los protestantes permanecieran en esa ubicación y les obligó a salir del túnel situado bajo la tribuna de preferencia, por lo que los manifestantes recorrieron el perímetro del estadio al grito de proclamas como 'Enrique Cerezo, queremos tu pescuezo' o 'Gil, cabrón, fuera del Calderón', entre otras.

13 febrero 2009

Un club desposeído de su identidad

Dejémonos de sentimentalismos. El Atlético de Madrid es una empresa privada, que cuenta con un accionista mayoritario de gesto complicado y un productor de cine de madrugada que hace las veces de presidente, teniendo en cuenta su verbo fácil y su exquisita utilización de la lengua de Cervantes. Hasta hace casi 22 años, el conjunto rojiblanco era una entidad potente, de categoría en el panorama europeo y mundial. El tercer equipo de España por palmarés. En poco más de dos décadas, poco, muy poco o casi nada queda de aquella escuadra que deslumbró y que ahora se mira al espejo y no se reconoce.

El Atleti es un negocio para sus dueños. Desde que la familia Gil tomó el mando del club mediante una apropiación indebida que el Tribunal Supremo reconoció en una sentencia cuando ya era demasiado tarde, el concepto de club como negocio ha ido, poco a poco, ganándole la batalla a los sentimientos, a la grandeza de esta entidad a nivel deportivo. En la primera década de Jesús Gil, el equipo mantuvo su identidad prácticamente intacta. Pese a contar con un presidente excesivamente conflictivo, el Atlético dispuso de grandes plantillas, que conservaban el objetivo histórico de pelear por todos los títulos.

Pero, tras el ‘doblete’ y a raíz de la intervención judicial, el proceso de descomposición del antiguo y glorioso Atlético se fue acelerando, el patrimonio y la imagen de la entidad fueron cayendo a pedazos, hasta dar con sus huesos en Segunda División y perder totalmente la identidad. Y en ésas estamos. El club actual no tiene nada que ver con el fundado en 1903. Durante los primeros 84 años, el cuadro colchonero se concibió como un bloque ganador, en el que el rendimiento deportivo tenía que sobresalir por encima de otros aspectos, y en el que los mejores jugadores recalaban primero en el Metropolitano y después a la orilla del Manzanares.

Este Atlético es irreconocible, incluso para mí, que nací a finales de la década de los 70. Un club convertido en empresa, en el que lo deportivo es la excusa para todos lo demás, en el que el objetivo es amasar el dinero entre unos pocos en lugar de títulos, en el que se ficha aleatoriamente a jugadores en función de los ingresos por comisiones que puedan generar, en lugar de hacerlo por su talento, calidad o experiencia. Una entidad en la que su consejero delegado piensa en dar pelotazos fuera del campo en lugar de dentro de él, en el que su presidente es un tipo maleducado y barriobajero que está muy por debajo de la categoría que se presupone en el Atlético de Madrid, y en el que la vergüenza, la dignidad y el orgullo rojiblanco resultan inexistentes.

Los Giles y Cerezos han desposeído al Atleti de su verdadera identidad, para convertirlo en una sombra de lo que fue en su día, para crear un club perdedor y con fama de ‘pupas’ que cuenta con una animosa afición repleta de ‘sufridores’, gente acostumbrada a perder y que celebra 'hitos' como un sexto o cuarto puesto bañándose en la fuente de Neptuno.

Si habéis leído con atención los cinco párrafos precedentes y no habéis sentido nada, será que ya formamos parte de esa animosa afición que siempre calla y nunca critica. Pero si por el contrario habéis sufrido un pinchazo en el corazón, un fulgurante ataque de diarrea u os han entrado arcadas, entonces significará que aún se puede hacer algo, que aún se puede luchar para exigir a aquellos que dirigen la nave con un rumbo errático premeditado que cambien de dirección para reconducirla a la senda de los éxitos, antes de que sea demasiado tarde y ya no haya tiempo para volver atrás.

11 febrero 2009

La mentalidad adecuada

La victoria del Atlético en Huelva no sólo nos dejó detalles de lo que va ser, a partir de ahora, el equipo rojiblanco sobre el césped, sino que también aportó otros de distinta índole que nos permiten indicar que algo ha cambiado desde la llegada de Abel. No me refiero ni a los cinco días de trabajo exitoso, ni a la presión en campo contrario, ni al acierto de los delanteros, y ni siquiera a la actitud de la plantilla. Y es que en Huelva comenzó a vislumbrarse un importante cambio de mentalidad.

Para que nadie me tache de oportunista, eso sólo es atribuible a Abel Resino. Tal y como ha declarado el técnico de Velada, el equipo colchonero va a salir a ganar en todos los estadios, independientemente del rival. Una declaración de intenciones antagónica a la de Javier Aguirre, que siempre habló del Atlético en términos de equipo pequeño. Al menos, así lo evidenciaron sus decisiones sobre el terreno de juego y su discurso rácano y conformista ante los medios de comunicación.

Desconozco si Abel será capaz de conseguir que el Atleti tenga regularidad en sus resultados –positivos, por supuesto-, pero no tengo ninguna duda de que va a imprimir carácter ganador a los jugadores, algo que no se recuerda en los entrenadores que han desfilado por el Calderón en las últimas campañas. El toledano está comprometido con el club de toda su vida, reconoce que dirigir al Atlético es “su sueño”, y no tiene en la mente otra cosa que situar a su escuadra donde merece por historia.

El pasado lunes, en los micrófonos de ‘Al primer toque’ de Onda Cero, Abel envió un mensaje de ambición a los seguidores rojiblancos, aseguró que el puesto del equipo es luchar contra Real Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia por una de las cuatro primeras plazas –Aguirre descartó la pelea con los dos ‘grandes’-, y sostuvo algo que me encantó escuchar: “En el Atlético de Madrid, ganar debe ser una norma habitual”. Además, el ‘Gato’, cuestionado por el sistema de juego que empleará, afirmó que los entrenadores nunca pueden imponer un sistema, ya que éste “debe acoplarse a los jugadores que tengas”.

Los resultados dictarán sentencia, como siempre lo hacen en el mundo del deporte y, sobre todo, en el fútbol, pero Abel, por atlético, carácter, personalidad y ambición, me tiene completamente ganado para la causa. Ojalá esta sensación tan positiva que tengo se cumpla, y el Atlético resurja de sus cenizas en lo que atañe al césped. Otro cantar es el apartado institucional, que no levantará cabeza hasta que la familia Gil coja el `’petate’ y se marche.

Por cierto, os avanzo que este jueves dedicaré unas líneas –tampoco muchas, no se lo merece- a la patética y vergonzosa intervención de Enrique Cerezo el pasado lunes en el programa ‘Veo Fútbol’. De 20 frases que dijo, 22 eran mentira. Y también, cómo no, dedicaré otro apartado a la entrevista ‘vendehumos’ de Gil Marín y Cerezo en la edición del Diario Marca de este miércoles.

09 febrero 2009

La profesionalidad de la plantilla, bajo sospecha

La contundente victoria del Atlético de Madrid en Huelva no ha dejado indiferente a nadie. La impresionante recuperación experimentada por los rojiblancos en el Nuevo Colombino ha disparado los debates en los bares, en los centros de trabajo y en los medios de comunicación sobre las causas de la mejoría de un equipo que una semana antes deambulada por el césped sin juego ni actitud y que en tierras onubenses dio una lección de presión asfixiante al rival y mentalidad ganadora.

El partido de este domingo, el del debut de Abel Resino en el banquillo, nos deja varias lecturas. La más positiva, la de aquellos que optan por no pensar mal, argumenta que la reacción colchonera radica en la motivación que implica la llegada de un nuevo entrenador y las ganas de cada uno de los jugadores por ganarse el puesto y hacerse con un sitio en el once inicial.

Y lo cierto es que el Atleti cumplió con creces en Huelva. Defendió con cierto orden, presionó con intensidad la salida del balón por parte del Recre, y estuvo mortífero en ataque para culminar los múltiples contragolpes que realizó, sobre todo en la primera parte. Es cierto que aún hay aspectos por mejorar, pero para los optimistas, la imagen del Atlético con sólo cinco días de trabajo con Abel Resino es ilusionante.

Otro sector, muy numeroso, cree que lo de Huelva es producto, única y exclusivamente, de la satisfacción de la plantilla por cumplir su objetivo de ‘cargarse’ a Aguirre, de la liberación que supone no tener al mejicano en el banquillo. Las personas que defienden esta tesis mantienen que es imposible un cambio tan radical en apenas siete días, que es inviable que el equipo pase de no jugar a hacerlo de manera solvente, que es impensable que el Kun y Forlán no le metan un gol al arco iris durante un mes, y ayer estuvieran sobresalientes en esta faceta. Los optimistas dirán que todos estos hechos son casuales. Los incrédulos sostendrán que en el fútbol no hay nada casual.

¿Y qué pienso yo?, diréis. Pues un poco de las dos partes, ‘fitty-fifty’ como dirían los anglosajones. Considero que el equipo ha mejorado ostensiblemente gracias al trabajo efectuado por Abel. En el Nuevo Colombino se vieron detalles que el Atlético nunca mostró durante toda la etapa de Aguirre. Ayer se pudo observar que el conjunto rojiblanco jugó claramente al contragolpe. ¿Alguien puede decirme a qué jugaba el pseudo-equipo de Aguirre?

Por otro lado, sospecho que buena parte de la plantilla ha querido hacerle la ‘cama’ a Aguirre. Pero de ahí a pensar que, para ello, han bajado los brazos durante siete partidos, hay un mundo. La actitud es muy distinta, eso es evidente, pero acusar a los jugadores de haberse dejado perder para forzar la destitución de Aguirre es dudar directamente de su profesionalidad, a su honestidad como trabajadores profesionales del deporte. Algunos habrá en la plantilla que no tengan vergüenza ni dignidad, pero me niego a pensar que un equipo entero sea capaz de rebajarse de una manera tan indignante.

Ahora es vuestro turno. ¿Creéis que la plantilla forzó los resultados negativos para provocar la marcha de Aguirre o, por el contrario, que la mejoría experimentada es producto, únicamente, de la labor de Abel Resino?

08 febrero 2009

Atleti, quién te ha visto y quién te ve

Mejor imposible. El debut de Abel Resino como técnico del Atlético de Madrid no pudo tener un desenlace más acorde al dicho de ‘a entrenador nuevo, victoria segura’. El conjunto rojiblanco venció, convenció y dio una imagen de solidez que, con tan sólo una semana de trabajo con el preparador toledano, nos obliga a ser optimistas de cara al futuro.

Como estaba previsto, Abel hizo cambios en el equipo respecto a la etapa de Aguirre, algunos de ellos inesperados. Pablo entró en el centro de la defensa en detrimento de Heitinga, Raúl García se impuso a Maniche, Banega y Camacho para formar con Assunçao en el doble pivote; y Sinama, como en semanas precedentes, ocupó la banda derecha. El resto del equipo fue el esperado.

El Atlético, supongo que motivado por el debut de Abel, saltó al césped más enchufado que nunca, y a los tres minutos ya se puso con ventaja en el marcador. Sinama aprovechó el error de un defensa del Recre para profundizar por la banda derecha. El francés llegó hasta línea de fondo y su preciso centro lo envió Agüero a la red de certero testarazo. 0-1. Increíble a tenor de lo visto en semanas precedentes. Mi grito solitario en un bar de Príncipe Pío delató mi enorme satisfacción, aunque era mejor mantener la calma porque aún restaba mucho encuentro por delante.

En tiempos de Aguirre, el conjunto colchonero se hubiera echado para atrás a defender el resultado. En los de Abel, no se ve otra cosa que la ambición por sentenciar cuanto antes. Así, el Atleti se defendía con orden –Pablo tiene que ser titular por decreto, el manchego hizo una primera parte sensacional-, salvo cantada de Leo Franco en su salida –un guardameta no puede dudar, porque si lo hace, eso supone un gol en contra- y los habituales errores de Perea –todos los ataques del Recre, aunque sin peligro, se produjeron por su banda-. Además, los rojiblancos presionaban más allá de la línea de medios, ahogando en la mayoría de ocasiones, la salida del juego por parte de la escuadra de Alcaraz.

Y en dos contragolpes, el Atlético finiquitó el duelo, antes del descanso. Los protagonistas, Kun y Forlán, Forlán y Kun. El argentino asistió de manera sensacional en el segundo y tercer gol colchonero, y el uruguayo definió de cine en ambas oportunidades.

0-3 y los tres puntos a la ‘buchaca’ a falta de los segundos 45 minutos. Ver para creer. De la segunda parte, poco puedo comentar. Una celebración familiar cortó de raíz la tarde de ensueño que me estaba ofreciendo el Atleti, pero por lo que refleja el marcador definitivo, lo trascendente ocurrió en el primer acto. De todos modos, si lo consideráis oportuno, apuntadme algún dato de interés sobre la segunda parte.

Lo que es evidente es que el Atlético de Abel dista mucho, y en positivo, del equipo que se desangraba con Aguirre. Los siete partidos seguidos sin perder ya son parte de la historia, hay que pasar página. El año para los colchoneros comienza ahora, con Abel como comandante. El conjunto rojiblanco ha dado un paso hacia adelante con su contundente triunfo en Huelva, pero lo que necesita es regularidad en resultados y perfeccionar su juego, ya que aún le falta consistencia en el centro del campo y alargar sus posesiones de balón.

El margen para mejorar es muy amplio y aún queda mucha Liga, pero permitidme que sueñe y que me ilusione, porque después del desierto de las últimas semanas, hoy hemos disfrutado de un oasis de dimensiones gigantescas.

Por un debut con victoria

El Atlético de Madrid visita este domingo al Recreativo de Huelva con la necesidad de sumar tres puntos esenciales para escapar, de una vez por todas, de la dinámica negativa de resultados en la que se ha sumido el equipo en el comienzo de 2009. Tras una semana más que movida por la destitución de Aguirre y las guerras internas entre Gil Marín y Cerezo, el balón será el protagonista en el partido en el que Abel Resino debutará como técnico del conjunto rojiblanco.

El entrenador toledano ha enviado claros mensajes de cambio a lo largo de toda la semana con respecto a la etapa de Javier Aguirre. Para empezar, Abel ha ensayado una defensa más adelantada, líneas más juntas y presión asfixiante desde el primer hombre de ataque. El objetivo no es otro que el Atlético sea dueño del balón y lleve la iniciativa en todo momento. Una filosofía radicalmente opuesta a la de su antecesor, que hacía jugar al cuadro colchonero en función del rival.

Pero, como siempre, lo importante es que la pelotita entre y que esta nueva etapa que encara el Atleti comience con buen pie. Es fundamental que la plantilla recupere la confianza a base de resultados positivos, teniendo en cuenta que el ‘Tourmalet’ está a la vuelta de la esquina.

Enfrente estará un Recreativo que pelea por eludir el descenso –a siete puntos de distancia-, y al que los rojiblancos no han sido capaces de vencer en sus dos desplazamientos precedentes al Nuevo Colombino (0-0 la temporada pasada y 1-0 en la 2006/2007, curiosamente, con tanto de Sinama de penalti). El último triunfo en Huelva data de la campaña 2001/2002, cuando el Atlético militaba en Segunda División (1-3).

Abel Resino contará con dos bajas importantes, Simao por lesión y Maxi por sanción. Por tanto, en las bandas está la única incógnita colchonera, pues el resto del once inicial parece bastante claro. Lo más probable es el que el nuevo técnico apueste por De las Cuevas para la izquierda y por Sinama en la derecha, aunque tampoco es descabellado que renuncia a un costado para dar entrada a Banega, con la pretensión de dar mayor consistencia al eje del equipo, en el que es casi seguro que formarán Maniche y Assunçao.

Espero que el Atleti muestre una cara muy diferente a la de las últimas semanas y se traiga de regreso los tres puntos, para dar validez, de esta manera, al dicho de ‘a entrenador nuevo, victoria segura’.

06 febrero 2009

Abel desafía a la historia

El Atlético de Madrid está en manos de Abel Resino. El histórico ex guardameta rojiblanco debutará este domingo como entrenador del Atlético de Madrid, una labor ilusionante para él pero ardua y complicada por todo lo que ha rodeado al equipo en las últimas semanas y por su falta de fútbol en las tres temporadas en que Javier Aguirre ha estado al frente del ‘timón’.

Abel tendrá que manejar un barco en dificultades y en medio de una auténtica marejada para llevarlo a buen puerto, al menos al que permite disputar la Champions League la próxima temporada. El técnico de Velada tiene muchos aspectos a su favor (conoce la idiosincrasia del club a la perfección, sabe lo que supone vestir la casaca colchonera, es consciente de lo que demanda la afición y sabe cuál es la receta, entre otros), pero, por el contrario, tendrá en la historia a un enemigo.

Si hacemos memoria de los entrenadores que han llegado al Atlético a mitad de temporada, nos daremos cuenta de que ninguno de ellos triunfó. Es decir, ninguno mejoró los números de su antecesor y, ni mucho menos, alcanzó los objetivos que se planteaba el club a principios de temporada. Sin deternos en la etapa de Jesús Gil, que fue la ‘pasarela Cibeles’ de los técnicos, los casos más recientes, los de los últimos diez años, no dejan lugar a las dudas.

Hace justo una década, Claudio Ranieri se hizo con las riendas de un equipo que había acusado un bajón en su rendimiento desde la etapa gloriosa de Radomic Antic. El preparador italiano dejó tirado al Atlético en la previa de un partido ante el Betis, y Antic –en su tercera etapa en la entidad- no fue capaz de reconducir la situación de una escuadra que se desangraba con una plantilla de campanillas, que acabó dando con sus huesos en Segunda División.

En la siguiente campaña, el Atleti tuvo tres entrenadores: Zambrano –que duró un suspiro-, Marcos Alonso –que fue destituido después de colocar al conjunto rojiblanco en la parrilla de salida hacia Primera División- y Carlos García Cantarero –el ‘culpable’ del debut de Torres-. Entre Marcos y García Cantarero remontaron el vuelo de un equipo al que le costó un mundo adaptarse a la segunda categoría del fútbol nacional, pero su esfuerzo no fue suficiente, y el Atlético se ahogó prácticamente en la orilla, cuando acariciaba el ascenso.

Después, vino una etapa de cierta estabilidad. Con Luis Aragonés, que estuvo dos ejercicios, el cuadro colchonero regresó a la categoría que nunca debió abandonar. Gregorio Manzano y César Ferrando completaron una temporada cada uno, sin alcanzar el anhelo de regresar a Europa, y en la 2005/2006 regresaron las turbulencias de antaño. Carlos Bianchi no se adaptó en ningún momento al fútbol español y fracasó al frente del Atlético, que incluso coqueteó con la zona baja, hasta que el argentino fue cesado y Pepe Murcia, que dirigía al filial, cogió los mandos.

Con el cordobés como entrenador, el equipo dio un cambio radical que duró seis jornadas, en las que se logró pleno de victorias. Pero el Atleti se hundió en el tramo final, y la ansiada UEFA tuvo que volver a esperar. A partir de la temporada 2006/2007 es lo que ya conocemos, lo más reciente: la etapa de Javier Aguirre, en la que, a pesar de cumplir los ‘objetivos’, el equipo ha seguido deambulando.

Por eso, por todo lo expresado anteriormente, Abel tiene ante sí un reto que va más allá de una situación puntual del Atleti esta temporada. El toledano tiene que demostrar que está capacitado para dirigir a uno de los ‘grandes’ y para acabar con un maleficio que, en condiciones normales, nos mantendría en la mediocridad de los últimos tiempos.

05 febrero 2009

Cambio radical

Con tan sólo dos entrenamientos como técnico del Atlético de Madrid, Abel Resino ya ha dejado impronta de su filosofía de juego. El entrenador de Velada ha comenzado a mostrar sus planes al frente del conjunto rojiblanco, y en el entrenamiento de este jueves, ya se ha podido ver un boceto del equipo que podría presentar el próximo domingo en su debut en el banquillo colchonero, ante el Recreativo de Huelva en el estadio Nuevo Colombino.

Según ha informado ‘El partido de la una’ de Onda Madrid, la principal novedad en tierras onubenses versará en el planteamiento más que en los jugadores, pues el plantel del que dispone el Atleti tampoco es que cuente con piezas como para realizar muchas variaciones, teniendo en cuenta, además, la duda de Simao por lesión y la baja segura de Maxi por sanción.

Como he dicho anteriormente, lo que sí diferenciará al Atlético de Abel respecto a la etapa de Javier Aguirre será su posicionamiento en el terreno de juego. Mientras que el mejicano abogaba por especular y jugar en función del rival, a tenor del partidillo de entrenamiento disputado este jueves, Abel apostará por adelantar la defensa para tirar el fuera de juego, tratando de mantener las líneas muy juntas y presionando desde el jugador más adelantado para dificultar la salida del balón por parte del contrario.

Y todo ello con el único objetivo de que sea el cuadro rojiblanco el que lleve la iniciativa en el juego y tenga, durante el mayor tiempo posible, la posesión del esférico, independientemente del escenario, sea en casa o sea a domicilio. Sólo con eso, entre Abel y Aguirre ya hay un mundo. Esperemos que la idea del toledano, mucho más ambiciosa y adecuada para un club como el colchonero, fructifique y el Atleti se traiga el ‘botín’ completo de Huelva.

En cuanto a los nombres, no habrá muchas novedades. Todo hace indicar que Leo Franco estará bajo los palos, con una línea de cuatro atrás formada por Heitinga y Ujfalusi como centrales, con Perea y Antonio López en los laterales derecho e izquierdo, respectivamente. Maniche y Assunçao se postulan para el doble pivote, y las únicas dudas del equipo radican en las bandas.

Simao, que se encuentra lesionado, está apurando su recuperación para llegar al encuentro. Si no lo consigue, lo más lógico es que los costados sean ocupados por Miguel de las Cuevas y Sinama, pero si el portugués llega a tiempo, la mejor opción –en mi opinión- es situar a De las Cuevas por la izquierda y a Simao por la derecha. En el ataque no hay debate: Kun y Forlán.

Lo fundamental es que los jugadores cambien la actitud de las últimas semanas –yo creo que lo van a hacer, como siempre ocurre cuando llega un nuevo técnico- y que el planteamiento de Abel funcione.

Ahora es vuestro turno. ¿Qué os parece el planteamiento y el equipo que Abel tiene en mente?

04 febrero 2009

Bochorno en las ondas

Abel Resino ya ejerce como nuevo entrenador del Atlético de Madrid. Muchos pensaban –entre ellos Cerezo y Gil Marín- que la llegada del toledano iba a extinguir el incendio provocado por el pésimo arranque liguero del equipo, pero nada más lejos de la realidad. El fuego se ha propagado y, sorprendentemente, ha alcanzado a los medios de comunicación, sobre todo a los radiofónicos.

La noche de este martes fue histórica en este sentido. Por un lado, ‘El Larguero’ de la Cadena SER protagonizó un ataque sin precedentes al consejero delegado y verdadero dueño del club, Miguel Ángel Gil Marín. José Ramón de la Morena, que utilizó un tono agrio desde el inicio del programa y durante la entrevista a Abel Resino, cargó con fuerza contra Gil Marín, aunque sus motivos no tuvieron nada que ver con la pésima gestión de la entidad, sino con su resentimiento con el hijo de Gil por mentirle con respecto al futuro de Aguirre y su posible destitución.

Así, el periodista de Brunete lanzó diferentes ‘puyas’ contra Gil Marín, todas ellas ciertas, lo que ocurre es que su credibilidad queda muy tocada cuando uno se da cuenta de que sólo utiliza los datos de que dispone por conveniencia. “Miguel Ángel Gil tiene la cara doblada de tanto mentir”, “es un mentiroso compulsivo”, “la última verdad la dijo antes de la comunión”, “cuando entra en los bancos saltan las alarmas” o “está esperando a los ‘pelotazos’ de La Peineta y la ciudad deportiva para salir corriendo y vender el club cuanto antes” fueron algunas de las lindezas vertidas en el programa.

Además, De la Morena dejó muy claro algo que ya todos sabemos: Cerezo es un monigote al que Gil Marín utiliza como blanco de las críticas mientras él sigue escondido, y es el principal valedor de las operaciones financieras del club, la única persona en las altas esferas con capacidad y patrimonio como para presentar avales y que mantiene buenas relaciones con las instituciones. Por eso, únicamente por eso, ostenta la presidencia del Atlético.

Mientras, a la misma hora, en ‘El Tirachinas’ de la Cope, Javier Gómez Matallanas y José Miguélez desvelaban parte de la reunión que la plantilla mantuvo con Cerezo al término del partido ante el Valladolid. Los dos periodistas, atléticos de pro y grandes profesionales, alabaron que, por una vez, el productor de cine ejerciera como máximo mandatario y montara una bronca monumental en el vestuario rojiblanco, que se cortó de raíz cuando dos jugadores le instaron a que se callara y le conminaron a que pagara una deuda en concepto de primas que, supuestamente, el club no ha abonado a los futbolistas.

Al poco tiempo de esta revelación, Cerezo llamó al programa y entró en directo, lanzando toda clase de improperios contra Matallanas, al que tildó de “mal periodista”, “intoxicador”, “impresentable”, “comidilla”, “confidente sordo” y “resentido”, en un alarde de nula educación que rubricó colgando el teléfono repentinamente y dejando a Abellán y a Matallanas –al que el presidente negó el turno de réplica- completamente plantados. En definitiva, una imagen para nada acorde a alguien que dice ser máximo mandatario de un club de la categoría del Atlético de Madrid.

Lo ocurrido ayer en las ondas es una muestra bochornosa de los pésimos y lamentables dirigentes que están al frente de la entidad. Personalmente, espero que la cruzada que ha iniciado De la Morena no se detenga aquí, y, aunque sea por intereses personales, siga mostrando toda la basura que ha acumulado Gil Marín alrededor del Atleti; y que Matallanas no se amilane y continúe contando las verdades del barquero, pese a que a Cerezo no le guste y a que Abellán no sea capaz de reprender a un tipo que ataca y trata de humillar a uno de sus redactores más brillantes.

03 febrero 2009

Abel Resino: “El Atlético debe infundir un gran respeto entre todos sus rivales”

Abel Resino ya está en ‘casa’. El histórico guardameta del Atlético de Madrid fue presentado, en la tarde de este martes, como nuevo entrenador del conjunto rojiblanco, en sustitución de Javier Aguirre, que fue destituido el lunes –por mucho que la directiva quiera disfrazarlo de acuerdo mutuo- debido a la pésima racha de resultados en el arranque de 2009, que ha llevado al Atleti a enlazar siete partidos seguidos sin conocer la victoria, entre Liga y Copa del Rey.

El técnico de Velada, que ayer cumplió 49 años, se mostró cauto en su discurso de presentación, y prometió “trabajo” y “sacrificio” en su andadura en el equipo colchonero, que, en principio, concluirá al término de la presente campaña. El nuevo máximo responsable incidió en que lo más importante es que la plantilla “recupere la confianza”, un hecho que, en su opinión, es fundamental para que el Atlético enderece su rumbo.

Abel resaltó la “ilusión” con la que afrontará este reto, y de su alocución destacaron dos frases que dejan patente la diferencia de ambición respecto a Aguirre. Por un lado, apeló a la grandeza del club para asegurar que el objetivo debe ser “como mínimo, estar entre los cuatro primeros para disputar la Champions”; y por otro, señaló que el Atlético debe trabajar al máximo para hacerse respetar ante el resto de equipos, algo que no ha ocurrido en los últimos años y que ha provocado que cualquier rival tratara de ‘tú a tú’ al conjunto rojiblanco. “El Atlético debe infundir un gran respeto entre todos los rivales”, aseguró.

La llegada de un nuevo entrenador siempre supone ilusión para los aficionados. Y más en el caso de Abel, un histórico en la portería colchonera, poseedor del récord de imbatibilidad -1.274 minutos- y conocedor de la idiosincrasia de la entidad. Sólo en estos aspectos, ya le saca ‘dos cuerpos’ a Javier Aguirre. Otro cantar es su inexperiencia, aunque eso no debe ser óbice para triunfar, pues ya lo han conseguido otros compañeros de profesión con la misma o incluso menos experiencia que el toledano, como Schuster –recaló en el Real Madrid después de dirigir a Levante y Getafe- o Guardiola –no había entrenado a ningún equipo-.

Estoy convencido de que el Atlético ganará en juego con Abel, que, hasta la fecha, siempre ha apostado por un fútbol vistoso y de ataque. Pero lo primero, como él mismo ha reconocido, es recuperar anímicamente a la plantilla y sacarle el máximo rendimiento a jugadores que, durante la etapa de Aguirre, han deambulado por el terreno de juego como almas en pena.

Ojalá este cambio de ‘director de orquesta’ sea efectivo y devuelva al Atleti una imagen acorde a su categoría. Por otro lado, también espero que la destitución de Aguirre no apague la sensación en la grada de que los culpables de la situación del club son sus dirigentes. Ahora ya no tienen ‘careta’ que les proteja, han gastado el único ‘comodín’ que tenían en la ‘manga’, por lo si el equipo no reflota, las críticas volverán a arreciar contra ellos. Confío en que los seguidores rojiblancos no perdamos la exigencia que, aunque de forma mínima, mostramos en el choque del pasado domingo ante el Valladolid. Sería una buena noticia.

Confirmado: El club destituye a Aguirre y contrata a Abel Resino

Lo que era un rumor ya es toda una realidad. Javier Aguirre ha dejado de ser entrenador del Atlético de Madrid tras la pésima racha que el conjunto rojiblanco ha enlazado en el arranque de 2009, acumulando siete partidos consecutivos sin conocer la victoria –entre Liga y Copa del Rey-, que le ha dejado fuera de los puestos de acceso a competiciones europeas.

La reacción del público contra el palco en el choque ante el Valladolid ha resultado clave –como sospechábamos- para la salida del mejicano, que el club y el técnico han vendido como un acuerdo entre las partes, pero que se trata de una destitución pura y dura. Aguirre ofrecerá este martes una rueda de prensa, a las 13:00 horas, para explicar los motivos de su marcha/cese.

En su lugar, el Atlético de Madrid ha contratado a Abel Resino, ex guardameta del cuadro colchonero que en la actualidad dirigía al Castellón en la Segunda División del fútbol español. El técnico toledano, de 49 años, regresa a la entidad cuatro años después de dejar el club, tras ser entrenador de porteros, formar parte de la secretaría técnica y realizar las funciones de segundo entrenador en la temporada 2004/2005, en la que César Ferrando fue el técnico del equipo.

El nuevo entrenador será presentado oficialmente este martes, a las 19:00 horas. Esperemos que la entrada del histórico jugador colchonero, con Santi Denia como segundo entrenador –central del equipo en la época del ‘doblete’-, devuelva al Atlético al puesto que merece por historia y categoría. Al menos, sabe lo que es este club, su idiosincrasia, lo que supone vestir esta camiseta y conquistar títulos. Otra cosa es que su llegada sea la solución milagrosa que necesita la escuadra rojiblanca para salir del ‘agujero’ en el que se encuentra.

02 febrero 2009

Tocado y hundido

Domingo 1 de febrero, 18:35 horas. Tras día y medio de turismo y gastronomía –sobre todo esto último- por Santiago de Compostela, dejo a un lado mi fin de semana de desconexión para ponerme al tanto de las andanzas del Atlético de Madrid. Nada más terminar la visita a la preciosa iglesia de San Martin Pinario, saco los auriculares del bolsillo, los conecto al móvil y tras preguntar a mi amigo Armando por el dial de la SER, sintonizo el 95.2 de la FM.

Ante la incredulidad de mis acompañantes -¿tan raro es ver a un tío con los cascos puestos por la calle para escuchar la información de su equipo?- y tras apenas sesenta segundos de espera, el narrador del partido del Calderón aparece en escena en una ronda informativa para dar el resultado: 1-2 a favor del Valladolid. ¿Sorpresa? ¿Enfado? ¿Indignación? No, para nada. En todo caso, decepción. Más o menos, ya me lo ‘olía’ después del impresentable arranque de 2009 y los ‘balones fuera’ de directiva y plantilla en las últimas semanas, que aseguraban que no pasaba nada.

Pues sí pasa. De castaño oscuro, por cierto. La dinámica del conjunto rojiblanco ha ido empeorando con el paso de las jornadas, y nadie ha intervenido para variar ese rumbo errático. Esto es como si alguien está enfermo y el doctor espera a que se cure solo. Pues no. Lógicamente, lo más normal es que su estado se agrave. Es lo mismo que ocurre en el Atlético. Cerezo y Gil Marín saben, desde hace tiempo, que el equipo no funciona. Cuando los resultados han sido favorables, nunca han sido autocríticos para intentar solucionar las carencias –que son muchas-, y ahora que nada sale y que la actitud es de pasotismo absoluto sobre el césped, continúan de brazos cruzados.

Ayer, parte de la afición –sobre todo los más cercanos al palco- estalló contra Cerezo –Gil Marín, como diría el mítico José María García, ni está ni se le espera-, no por su nefasta gestión, sino porque, consciente de que el Atlético se encontraba en estado de descomposición y que necesitaba un revulsivo, ya fuera fichaje de invierno o cese del entrenador, ha dejado que el equipo navegue a la deriva hasta un punto en el que la situación ya parece irreversible.

El equipo no tiene fútbol, los jugadores se mueven por el césped como almas en pena, sin garra ni actitud, el entrenador es un incapaz que aún cree que dirige al Osasuna, los síntomas de crisis son claros y evidentes, pero aquí no se ha movido un solo dedo. Sin embargo, los seguidores han hecho saltar el único resorte capaz de que los dueños del club muestren algún signo de reacción: dirigir sus críticas al palco. Por eso, estoy convencido de que Aguirre no va a continuar en el Atlético. No sé si hoy, mañana o pasado, pero va a ocurrir. La situación es insostenible y la directiva está obligada a tomar cartas en el asunto.

Cerezo y Gil Marín no van a permitir que las críticas de la afición arrecien contra ellos, y deben actuar antes de que llegue la escalada al ‘Tourmalet’, dentro de tres jornadas. Si deciden que Aguirre siga y el equipo pierde ante Recreativo y Getafe –algo más que previsible en la dinámica actual-, la tensión podría ser insoportable. El Atleti necesita un revulsivo, y ya que la directiva está aferrada al ‘sillón’ y no se va a marchar, lo recomendable es que Javier Aguirre coja las maletas y se vaya con esa música conservadora y mediocre a otra parte.