El Atlético de Madrid cambia el ‘chip’ del ‘Tourmalet’ en el que está inmerso en la competición liguera para centrarse en el torneo que más ilusiona a plantilla, cuerpo técnico y afición: la Champions League. La eliminatoria de octavos de final ante el Oporto se presenta como un fascinante ‘kit kat’ para seguir soñando en el máximo campeonato continental y para adquirir una confianza que se está diluyendo en la Liga a tenor de los malos resultados cosechados en el primer mes y medio de 2009.
El duelo a doble partido ante el cuadro luso es toda una cronoescalada para los colchoneros. Continuando con los símiles ciclistas, el desnivel de las rampas de este puerto no es que sean muy pronunciadas, no se trata de una dificultad de máxima exigencia, pero sí requiere cierta regularidad en la cadencia del pedaleo para evitar sorpresas desagradables.
En teoría, el Oporto es un rival asequible para el Atlético, pese a tratarse del líder de la liga portuguesa, de menor nivel y competitividad que la española. El hecho de tratarse de una eliminatoria puede ser incluso beneficioso para los pupilos de Abel, que se ahogan en el torneo de la regularidad pero que son capaces de todo en una ronda a ida y vuelta. Eso sí, los colchoneros deberán saldar el choque de este martes en el Calderón con una victoria y con su portería imbatida para visitar con tranquilidad y las opciones de clasificación intactas el feudo luso.
Esperemos que con la magia y los focos deslumbrantes de la Champions, el Atleti deje atrás su preocupante caminar liguero y vuelva a mostrar su mejor cara, algo que ya ha hecho en la Copa de Europa, sobre todo en los dos partidos frente al Liverpool. También espero que la cargadísima agenda laboral que sufro en estos días –el miércoles me marcho a la Copa de España de fútbol sala, a Granada- no me impida acudir al Calderón y pueda disfrutrar de un triunfo rojiblanco en la Champions.
El duelo a doble partido ante el cuadro luso es toda una cronoescalada para los colchoneros. Continuando con los símiles ciclistas, el desnivel de las rampas de este puerto no es que sean muy pronunciadas, no se trata de una dificultad de máxima exigencia, pero sí requiere cierta regularidad en la cadencia del pedaleo para evitar sorpresas desagradables.
En teoría, el Oporto es un rival asequible para el Atlético, pese a tratarse del líder de la liga portuguesa, de menor nivel y competitividad que la española. El hecho de tratarse de una eliminatoria puede ser incluso beneficioso para los pupilos de Abel, que se ahogan en el torneo de la regularidad pero que son capaces de todo en una ronda a ida y vuelta. Eso sí, los colchoneros deberán saldar el choque de este martes en el Calderón con una victoria y con su portería imbatida para visitar con tranquilidad y las opciones de clasificación intactas el feudo luso.
Esperemos que con la magia y los focos deslumbrantes de la Champions, el Atleti deje atrás su preocupante caminar liguero y vuelva a mostrar su mejor cara, algo que ya ha hecho en la Copa de Europa, sobre todo en los dos partidos frente al Liverpool. También espero que la cargadísima agenda laboral que sufro en estos días –el miércoles me marcho a la Copa de España de fútbol sala, a Granada- no me impida acudir al Calderón y pueda disfrutrar de un triunfo rojiblanco en la Champions.
